"No esperaba encontrar un concepto así en Austria. Un hotel con alma brasileña, lleno de color, diseño y personalidad. Nada de espacios fríos o impersonales: aquí hay vida y una energía latina que se siente desde que entras. La atención fue impecable, con un agradecimiento especial a Marco y Lidia por su calidez. Un lugar al que definitivamente regresaría."
"No esperaba encontrar un concepto así en Austria. Un hotel con alma brasileña, lleno de color, diseño y personalidad. Nada de espacios fríos o impersonales: aquí hay vida y una energía latina que se siente desde que entras. La atención fue impecable, con un agradecimiento especial a Marco y Lidia por su calidez. Un lugar al que definitivamente regresaría."
Julio Cesar Rosales